Diferencias Elementales entre los Millonarios y los Pobres

Primero los activos, luego los lujos.

Una chica tuvo que abandonar la universidad en el primer año porque sus padres ya no pudieron seguir pagando la pensión. La verdad es que parece que la señorita en cuestión no quería seguir estudiando porque cuando hay voluntad, los medios aparecen.

La chica dejó la universidad y consiguió trabajó como asistente en un almacén. Y así es como empezó a ganar su propio dinero. Entonces, con sus 19 años, se sentía una mujer más independiente y adulta.

Los problemas llegaron después, cuando empezó a pasarle lo mismo que le pasa a quienes adolecen de los más elementales criterios financieros: la chica se empezó a endeudar. Gasto por aquí, gasto por allá, nada de ahorro. Ella vivía un exceso de confianza y no advertía que poco a poco estaba cayendo en la carrera del hámster. Ni siquiera ganaba mucho, pero eso pasa cuando tienes mentalidad de pobreza: todo es consumo.

Pronto fue el cumpleaños de la mamá, entonces la chica se endeudó para regalarle un equipo de sonido. Dos enormes parlantes en la sala de su casa para que su mamá escuche música a todo volumen, pero ella endeuda. Con 19 años, pagando deudas. Luego hubo problemas en el trabajo, hubo reducción de personal, y a la calle: sin ahorros, sin trabajo y con deudas.

Señores, la realidad demuestra una cosa: tenemos que pensar en el futuro. Primero, no puedes creer que el sueldo siempre te va a alcanzar. Segundo, no puedes creer que el empleo es seguro. Tercero, tienes que convencerte de algo: si quieres vivir bien, debes aprender a utilizar el dinero. No importa si ahora ganas poco, lo importante es que estés convencido de que TIENES QUE HACER CAPITAL.

Ahorro, ahorro, ahorro. Ahorrar para invertir. Si quieres libertad tienes que ganártela: ¿cómo? Haciendo negocios. Así que, si ahora eres empleado, recuerda: el dinero que te pagan debe ser destinado a construir un activo, no a comprar lujos.

¿Quieres zapatillas nuevas? ¡Para después!

¿Quieres ropa de marcas costosas? ¡Para después!

¿Quieres darle buenos regalos a tu familia? ¡Para después!

Por ahora: HACER CAPITAL. INVERTIR. EDUCARTE. Es la consigna: pensar en el futuro, sembrar, poner nuestro dinero en un negocio, no en los lujos.

About the Author Javier Quiroz

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